Felices Fiestas!
Se llama "Jacinta" y desde hace unos años es la burrita de la estancia.
Puede describirse simplemente al relatar las sensaciones de paz que se viven al estar presente… Sentir el silencio que aturde, el viento caluroso de pleno verano llenando los sentidos de aromas intensos, escuchando los sonidos de los animales.
Luego, seguir caminando y deslumbrarse al entrar en las cuevas de las sierras, subir los más altos cerros para ver el horizonte que parece nunca terminar, y desde allí dejar posar la vista en hilos de agua pura que se pierden en la arena.
Una panorámica que permite deslumbrar el paisaje en sus diversos niveles.
El suelo es árido y pedregoso, cubierto de arbustos y hiervas: coirones, neneos, moyes, jarillas, algarrobos, entre otras, intercaladas entre bajos y cañadones; habitado por guanacos, choiques, liebres, zorros, cuices, perdices y pilquines. Y en el cielo nos muestran sus destrezas una llamativa variedad de aves, como gorriones, pechos rojos, buitres y águilas mora.
Una vizcacha patagónica o Pilquin, Plantas de la estancia y flores.
A pocos metros de la casa pueden hacerse avistajes de fauna y flora autóctona montado a caballo o bien caminando.
A pocos metros del casco se pueden realizar cabalgatas, trekking, avistajes de fauna y flora autóctona, rapeling, parapente y trepadas. Además, se puede llegar a caballo a una mina de fluorita abandonada, llamada La Valema, con más de 150 metros de socavón en galerías subterráneas, a 15 o más metros de profundidad.
Esta cueva contiene pinturas rupestres y se encuentra a pocos metros de la casa.